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   Iglesia Adventista del Séptimo Día en Costa Rica

La Iglesia Adventista en Costa Rica

-Pioneros Adventistas en Costa Rica
Frank Hutchins, nació en 1969 en Estados Unidos, y fue el primer obrero residente, que realizó labor de pastor, colportor y dentista en la costa del caribe centroamericano, a fines del siglo XIX, y principios del siglo XX.

Deseoso de alcanzar su sueño de servir a Dios y a la humanidad como misionero, estudió dos años de teología en Healdsburg Collage, y dos años más en la escuela de medicina de la Universidad de Michigan. Fue llamado por la Asociación General a laborar como misionero y fundador de iglesias. Debido al carácter especial de su misión, fue ordenado como ministro a la edad de 22 años, en los Estados Unidos.

Frank patió junto con su esposa Cora, rumbo al campo misionero teniendo como sede las Islas de la Bahía en Honduras, pues ya se había despertado interés en el mensaje adventista en ese lugar. Allí organizó la primera Iglesia Adventista del Séptimo Día de Centroamérica, en la isla de Guanaja.

El campo de trabajo incluía a todos los países de Centroamérica y algunos de Suramérica. Con el propósito de trasladarse para predicar a lo largo de la costa del Caribe, los Hutchins adquirieron durante su ministerio varias embarcaciones: A la primera de ellas, la llamaros “Clyde”. Sin embargo, debido a loa extenso del territorio y a las condiciones severas de la región, la nave fue de corta duración, el segundo barco en adquirirse fue el “Missionary”, que presto un buen servicio durante varios años. Sin embargo, debido a una terrible tormenta, la nave se averió y se hizo necesario adquirir una nueva. Por esta razón, el pastor Hutchins viajó a la sesión de la Asociación General de 1895 y solicito una ayuda para construir una nave más resistente y con suficiente espacio. Muchas oraciones fueron contestadas, cuando se tomó el voto de dar $2.500 de la apropiación de la Escuela Sabática, para dicho proyecto.

Frank hutchind y su esposa Cora, pudieron ser testigos de cómo se ensamblaba la nueva embarcación, en la costa de Guanaja. La llamaros “El Heraldo”. Ésta, llegaría a convertirse en su hogar flotante. ¡Qué bendición fue esta nueva nave!. La distribución interna de la nave incluía un área para la atención dental de pacientes y una bodega que contenía todos los suministros médicos y dentales. De esta forma, el sueño de un hombre por llevar el evangelio a regiones nunca antes alcanzadas, comenzaba a tomar forma. Ahora contaba con un barco que pesaba 35 toneladas y media 16.7 metros de longitud, la compañía de su inseparable esposa Cora, y de un equipo de colaboradores, entre ellos Richard Woods, su inseparable amigo.

El pastor Hutchins tuvo que enfrentar muchos desafíos, que posiblemente a más de uno desanimaría: desafió el calor húmedo del verano y las tormentas y huracanes del invierno, hizo frente a la inseguridad propia de las constantes guerras civiles de principio de siglo entre los partidos de los movimientos políticos liberales y las autoridades de los gobiernos. Fue contagiado de una enfermedad tropical conocida como la fiebre amarilla, que era transmitida por las innumerables nubes de mosquitos, y a pesar de todo esto, logro sobrevivir, pues su trabajo aún no se había terminado.

En Costa Rica, los Hutchins sirvieron como verdaderos misioneros. Ofreciendo asistencia dental en la costa del caribe, esta labor fue aprovechada para hablar a los pacientes del Medico Divino que cura no sólo el cuerpo, sino también el alma.

Cuando no había pacientes que atender, dejaban sus herramientas de dentistas, y tomaban un maletín con literatura y ofrecían libros en ingles que presentaban un mensaje espiritual y Cristo-céntrico. Los libros que mostraban era: Christ`s Object Lessons (Palabras de vida del Gran Maestro) y Bible Readings For the Home Circle (Lecturas Bíblicas para el circulo familiar). De esta manera, poco a poco, la semilla del evangelio se sembró en muchas mentes.

Así fue como, después de múltiples esfuerzos encaminados a ganar almas, in grupo de simpatizantes comenzó a reunirse cerca de Puerto Limón, para adorar al Señor Jesucristo. El pastor Hutchins fue el encargado de celebrar los bautismos, posiblemente en el mar, fue un artesano de apellido Wright.


Oros misioneros se comprometieron en esta aventura de fe, junto a los Hutchins fueron los esposos Gossmer, quienes después de casarse, iniciaron su luna de miel a bordo de El Heraldo. Claro está que es no era un viaje de placer, sino más bien de trabajo pues laboraban como enfermeros misioneros. De esta manera, auxiliaron a cientos de enfermos de malaria y fiebre amarilla, a lo largo de la costa del caribe centroamericano.

La enfermedad no respetaba a nativos, ni a extranjeros; un ejemplo de ello fue la familia Webster, que trabajó como misioneros en Trinidad. Tanto la señora Webster como su pequeña hija, fallecieron caso simultáneamente debido a la fiebre amarilla.

El pastor Frank Hitchis trabajó incansablemente durante 11 años consecutivos junto a su esposa Cora, sin tomar vacaciones. Fueron años muy difíciles, pues las condiciones eran precarias. Sin embargo, fueron persistentes en sus esfuerzos misioneros.

Estando en Bocas del Toro, Panamá, pocos días antes de cumplir 33 años, el pastor Hitchis se levantó una mañana con espasmos en su estómago. Estos síntomas no eran extraños para él, pues el agua de consumo humano no era totalmente potable. Pero los malestares no cedieron y se acompañaron de fiebre y diarrea mezclada con sangre. Su esposa hizo todo lo posible por auxiliarlo, y así evitar que se deshidratara. Como la enfermedad no cedía, se pidió auxilio al medico del Hospital de la United Fruit Compani; éste lo examino y le diagnostico una enfermedad llamada disentería, que es común en los climas cálidos.
Se hizo todo lo posible para ayudarlo, pero su cuerpo ya estaba muy débil y cayó en como. Finalmente, no pudo resistir más, y murió el 4 de agosto de 1902, a la edad de 33 años. Sus últimas palabras fueron: “… que se haga Su voluntad”.

Un pastor bautista de apellido Notman realizó ceremonia fúnebre. Sus restos fueron depositados en el Cementerio de Macca Hill, en Bocas de Toro, Panamá. Allí aguarda la mañana de la resurrección. (Parrilla, 200; Greenleaf, tomo 1,2; 1992).


Los esposos Knight
Después de la muerte del capitán Hutchins, I. G. Knight y su esposa, continuaron la labor ya iniciada. Su territorio de trabajo abarco los países de Panamá, Colombia y Costa Rica, pues existían congregaciones en Bocas del Toro, la isla de San Andrés y Puerto Limón, respectivamente.

“En mayo de 1905, los esposos Knight dejaron Bocas del Toro y viajaron a Puerto Limón, donde celebraron reuniones de reavivamiento hasta mediados de agosto.” (Greenleaf, tomo 1:217). Es decir, hubo tres meses sin interrupción de servicios religiosos.

La razón de que realizaran campañas y reuniones con las iglesias durante tres meses seguidos, posiblemente se debió a la extensión del territorio de trabajo. Era necesario aprovechar los viajes para realizar la mayor cantidad posible de actividades con el propósito de fortalecer la fe de los miembros de las iglesias.















Realizado por Luis Betanco Ll.
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